martes, 26 de marzo de 2013

Teaser: Próximamente, exposición Fanzipote + nuevo número

Sacado del blog de Juan Román perseverante creatividad obsesiva, el mes que vieneabrá exposición de Fanzipote, así como nuevo número del mismo y monólogo made in Easmo (el cual tengo que ensayar más, en vez de procrastinar).

A falta de cerrar fechas, terminar de escribir textos (cof cofff... perdón) y en definitiva, de concretar el programa, he aquí los carteles teasers sacados de su blog. Uno del evento de la exposición en sí, y otro de la unión de colectivos, creativos y sellos que participan.

Movimiento creActivo en todo su esplendor.







domingo, 17 de marzo de 2013

Muerte del blog Malvado

Quizá os hayáis dado cuenta pero el blog de Ediciones Malvadas ha muerto.

Bueno, en realidad, fue hace bastante ya. A estas alturas, aunque sigue en la columna de sitios amigos, básicamente ya no existe. Disputas internas y la apatía general que sacude a todo individuo con intereses creativos moderados acabaron con él.

Para quien no lo sepa, lo recuerdo: Ediciones Malvadas es una asociación de comiqueros Cordobeses (siempre abiertos a gente de fuera) que pretendia recoger a los descarriados de otros diferentes colectivos y dar rienda suelta a toda la maldad acumulada sin restricciones: el tono del blog y del eternamente retrasado fanzine, es el de la bilis pura, la maldad, y la malotería. No como la mayoría de fanzines "hey, qué irreverentes somos, aprovechemos nuestro etatus undergound y hagamos el 90% de nuestros chistes con humor guarro, dibujos escatológicos, y groserías varias", sino con la filosofía badass pura: Garthe Knight es nuestro señor, you killed my brother, prepare to die muddafucka.

Ya sabéis, un humor malote tal cual, lejos del cinismo preponderante en la scene fanzinera, donde todo se basa en señalar fallos con el dedo desde tu protetora posición de anonimato, o, en el otro extremo, el humor burro gratuito, que tiene su gracia pero empeiza a perder fuelle cuando TODO el fanzine es chistes de pollas, dibujos deliberadamente horrendos, y diarreas varias. Y esto lo dice un ávido lector de dichos estilos, es decir, no es que esos estilos sean malos, sino que nosotros íbamos a nuestro rollo 

¿Por qué hablo en presente aún cuando el blog está difunto? Bueno, el material para el fanzine sigue ahí, lo tengo yo, y es cuestión de ponerme a maquetarlo. Muchos acólitos de la maldad me han preguntado que por qué no inmolo todo y a tomar por culo. La respuesta es sencilla: con lo que costó registrarnos como asociación y montar todo el chiringuito, mejor tenerlo todo dormitando que destruírlo. Si tú tienes un coche que no usas, lo guardas hasta que lo usas (o en su defecto lov endes, pero vamos, intentas sacarle provecho), no lo prendes con gasolina y lo quemas.

Los  anteriores artífices, Agustín Martínez y Elías López, me pasaron la antorcha de la asociación. Dispongo de todo el material. Y dado que Ediciones Malvadas se componía de un montón de artistas desperdigados, primariamente con la última oleada de Ediciones Cúbicas previa a su resurrección reciente, nada impide recultar a nueva gente.

Ediciones Malvadas está mal, pero no muerta. Sólo en coma. Y siempre hay posibilidad de que despierte...


lunes, 4 de marzo de 2013

Afición vs profesión: corolario a la entrada anterior

En relación a la entrada anterior, y gracias al comentario de Juan Cu... digo... Juan Román, he creído conveniente apostillar un par de puntos a cierta quejosa entrada anterior.

El tema en cuestión es el momento en que miras atrás, ves las horas invertidas en algo, y te das cuenta de que estás en ese limbo en que no sabes si quieres mantenerlo como afición o empezar a plantearte dar el salto, porque empiezas a presionarte, bien por tí mismo, bien socialmente, en demostrar algo. Es ese tipo de miedo a ganar que tiene el equipo de fútbol que gana de 2 tras una mala racha, y sólo tiene que mantener la defensa 10 minutos más, o el golfista que tras un torneo de puntuaciones impecables, sólo necesita mantener el par en el último trazado. Esa sensación de tener que demostrar que puedes pero acojonarte, porque en realidad te lo quieres demostrar a tí mismo pero te da miedo.

Citando a uno de los grandes genios de nuestro tiempo, Homer Simpson, "cuanto más te esfuerzas, más grande es la caída". Miedo a perder, a verte incapaz, y a la vez miedo a ganar, es decir, a dar el paso, y verte ascendido a una posición de presión constante donde tendrás que demostrar tu valía día sí día también para mantener el logro. Ni la reválida, oiga.


No pretendo dar una lección moral ni indulgir en la autocompasión, sino simplemente soltar esta reflexión.

Lo que está claro es que hay ciertos puntos que merece la pena resaltar.

-El aficionado simplemente hace lo que le gusta. El profesional no tiene más remedio que despersonalizar su obra, en la medida de lo posible, pues tiene que ajustarse a unas imposiciones, bien por ser parte de una cadena en un proyecto o por apelar al público.

-En relación al punto anterior, el profesional cubre una demanda y tiene que ceñirse a lo que quiera la mayoría, por así decirlo. El aficionado puede ser lo "niche" que quiera, pero se arriesga al ostracismo.

-El profesional sigue unas pautas marcadas, con la ventaja de permitirle mejorar y organizarse mejor, pero con la obvia desventaja de, eso mismo, seguir unas normas. El aficionado puede permitirse "lujos" a la hora de romper reglas.

Matizo que lo de "esto no tiene que ganar premios así que puedo hacerlo como me dé la gana" y demás argumentos similares del aficionado, son un poco excusa ante la crítica. Si haces mierda aposta, no te extrañes si te la critican, aún cuando no la enfoques en el ámbito profesional. Y hablo de críticas reales, no del otro extremo, donde el hard de turno se ampara en su derecho a criticar y expresarse libremente para destrozarte o ser condescendiente, comportándose como un gilipollas integral.

Cuando hablo de libertad creativa, me refiero, a permitirte licencias que se salen de las normas profesionales. Un ejemplo serían los análisis y críticas en el mundo del periodismo, en mi caso del videojuego. Siendo un aficionado no atado a normas del mundillo, puedo permitirme el lujo de no puntuar los análisis que hago, mientras que eso no podría hacerlo de estar trabajando en alguna revista o web de videojuegos. Claro que a la vez, produciría más, aunque fuese por obligación, y además cobraría por ello.

Necesitaba esta autoreflexión porque, como aficionado, comenzaba a ver los hobbys como un enorme gasto de tiempo, algo que jamás se me habría pasado por la cabeza, quizá provocado por la situación de desesperación que nos asola a muchos de mi generación, parados o en trabajos de mierda, pero con inquietudes creativas en medio de una saturación importante en cualquier faceta del arte y el mundo del ocio. Está claro que no todo el mundo puede ser el nuevo Van Gohg, pero ahora vivimos en una sociedad resultista, donde o eres la hostia o mejor te vas a pastar fango, actitud que con los años he ido adoptando como cierta. De igual manera que cuando uno crece no puede evitar volverse más cínico y "espabilar", lo mismo ocurre cuando con los años, te das de bruces con la competitividad y la acabas aceptando. No sé si soy así de negativo por mí mismo, o de forma aprendida, pero lo de "intenta las cosas que el no ya lo tienes", lo considero una vil mentira. La mejor manera de no fracasar es no intentar las cosas, en contra de la esperanza Hollywoodiense que nos venden. Pongamos por ejemplo el currante que tiene una cierta estabilidad (difícil de imaginar en la coyuntura económica de hoy en día, pero hagamos un ejercicio de imaginación) que intenta una carrera pero no sabe si tendrá dinero para pagarse la universidad. "El no ya lo tienes: prueba", le dirían muchos. Y UNA POLLA. Si no intenta nada, se queda como está. Si lo intenta y se pega la hostia, habrá perdido tiempo, dinero, y posiblemente autoestima.

Aquí es donde se confrontan las dos filosofías. ¿Merece la pena intentarlo porque nada cambia si no te pones a ello al fin y al cabo, o te quedas donde estás, con lo malo y con lo bueno, por si acaso? ¿Conformismo o desafío? Diablos, tanto rollo para acabar en una reflexión trascendental tan tópica, que lleva existiendo desde el inicio de los tiempos. Fuera de cachondeos, sí es cierto que ahora la cosa está algo más difícil en comparación a generaciones anteriores (de las pocas cosas donde esto es cierto), ya que pese a que existía una barrera más o menos grande entre afición y profesión, la transición estaba más definida, quizá provocado porque al no existir internet ni tantos medios para que todos se expresen, no estaba tan democratizado, ni había tanta gente ente la que filtrar. Es lo que pasa cuando mucha gente quiere su cachito del mismo pastel donde antes había menos comensales. Antes existía la figura del aprendiz, y del error se aprendía: contaba más el eventual triunfo que los pequeños fracasos necesarios para acumular experiencia. Ahora, cuenta más como éxito el no equivocarse que el lograr una meta, o al menos, lograrla cagándola el menor número de veces posible. O quizá eso es lo que me he convencido a pensar.

En cualquier caso, hay que romper ese círculo vicioso, y aceptar el error. Como aficionado a los cómics, los videojuegos, y la cultura geek, desde que tengo uso de razón, era inevitable que surgiese una necesidad creativa, y aún más inevitable el que en algún momento me plantease si merecía la pena mantener mis hobbys, o descartarlos y dedicar mi tiempo libre a aprender esperanto o a algo que al menos dé dinero. Como comento, todo el tocho este, es una reflexion que (me imagino) todo amante del mundillo habrá tenido alguna vez, y que en la coyuntura de ahora, de licenciados trabajando en MacDonalds porque se necesita pasta, vuelve repetidas veces para atormentarnos; ese pensamiento de "o eres el puto amo en lo que haces, o mejor no lo hagas y no pierdas tiempo". 

Joder, me he quedado descansando. Necesitaba sacarme esto de la cabeza. Me voy a rejugarme el Kirby Squeak Squad o algo para que se me pasa tanta gilipollez.

domingo, 24 de febrero de 2013

Nintendo trolling otra vez: Los desarrolladores que no amaban a Waluigi

Una cosita en la que me he fijado. Mirad esta imagen de la atracción basada en Luigi´s mansion de Nintendo Land.






Miis con trajes de Luigi, Wario, y Waluigi diferenciaditos (y de Mario también, aunque no se aprecie del todo bien en la imagen).

Ahora vayámonos al modo multijugador de Luigi´s Mansion 2, de 3ds:


Luigis de colores.



Ya de paso, recordemos lo del New Mario Bros U, donde el Mii jugador 3 y jugador 4 tienen trajes de Wario y Waluigi, pero son eso, Miis.










lunes, 11 de febrero de 2013

¿Creatividad? ¿Para qué?

Entrada que me viene rondando tiempo la cabeza, y que hasta ahora no me ha dado por escribir por el motivo que ya sugiere el título.

Desilusión generalizada. Apatía. Esa sensación en la que tienes mil ideas que te gustaría llevar a cabo, pero por una mezcla de presión social, y falta de confianza en la capacidad de uno mismo, acabas descartándolo todo con un "¿para qué? si ya lo habrá hecho alguien, más y mejor". Frases de diversos entornos que te quitan las ganas de hacer nada. Listo unas pocas:

-Eso son sólo hobbys y no vale para nada (dicha por la familia en diversas variaciones)


-"Lo lúdico es accesorio. Necesitas algo "tangible" (frase muy de padre)

-"Cariño, eso está muy bien pero ¿por qué no te metes a algún trabajo con futuro como bróker de bolsa, banquero o  policía nacional?" (la última aún tiene un paso pero las otras... lol sí, me saco la carrera en 5 sencillos pasos a lo Bricomanía y pasado mañana estoy trabajando en ello)

-Lo que haces no vale una mierda. Tienes que aprender más y a lo mejor puedes mejorar, pero te lo decimos de la forma más hiriente posible para quitarte las ganas, aunque eso sí, los jarros de agua fría son por tu bien. Para que no lo intentes más y no sufras, claro (traducción estándar del discurso que te sueltan en la mayoría de sitios donde intentes estudiar/aprender/progresar algo en cualquier faceta artística).

A esto sumadle las dudas inherentes a uno mismo. El clásico miedo al fracaso vamos. Seamos realistas, es más fácil ser narrador que protagonista, o en el contexto de la creatividad, crítico que artista. La negatividad mola y además sirve de escudo. Como leí en este artículo de bloguionistas , hoy en día se confunde “criterio” con “no me gusta nada”. Sabes que  el universo no va a echar de menos tus posts destripando el trabajo de un colega, pero puede que sí que necesite esa serie o ese largo que te ronda por la cabeza, pero no vas a hacerlo porque te expones a ser víctima de la misma bilis que produces tú. Y eso aterra cuando ves que te falta talento.

Hay quien cree firmemente que el talento no es una capacidad innata, sino que se desarrolla cuando realmente has trabajado algo. Y aunque comparto que la inspiración para un gran trabajo, te viene cuando le has dedicado horas al mismo y no por ciencia infusa, sí que considero que el talento tiene un punto de habilidad inherente a la persona. No voy a recrearme demasiado en mi mierda, y concederé el que los resultados se obtienen esforzándose, pero no creo que el talento sea un resultado del trabajo concienzudo, sino que creo que si trabajas concienzudamente en algo, es porque tienes talento. El discurso azucarado de "los límites te los impones tú mismo" y demás son muy bonitos, pero aunque de cuando en cuando surge alguna excepción, la dura realidad los acaba quebrando: si pesas 135 kilos, hay una enoooorme posibilidad (enorme ¿lo pilláis?) de que no vayas a ser atleta profesional. Vamos, que no es lo mismo una pelota vieja que una vieja en pelotas.

Todos hemos vivido esa experiencia en la que alguien hace algo mucho mejor que tú, la sensación de que su menor esfuerzo es un 9 y tu mayor esfuerzo es un 5. Creo que pocas cosas más injustas hay en la vida que las limitaciones de uno mismo, pues no importa cuánto te esfuerces, si no vales para algo, no vales, y esto es descorazonador.

Ahora, si sabéis leer entre líneas, responded a esta pregunta ¿merece la pena seguir con algo que te gusta pero para lo que no vales?

sábado, 2 de febrero de 2013

Resultados 2ª reunión creActiva

Hoy, sábado 2 de febrero de 2013, hemos tenido otra reunión de creativos de Córdoba, plataforma creActiva, de la mano de Juan Román. He aquí el acta del día:






Ya os vale. ¿NADIE ha podido ir? Y esto es después de haberla pospuesto ya una vez hace como dos semanas.

En fin, al menos, los pocos que hemos estado (básicamente, Juan Román y señora, Claudio Jiménez, y un servidor) hemos sacado algo en claro. Conseguí mi ejemplar de Fanzipote, comentamos que seguiremos sacando Fanzipotes y adelantamos proyectos.

Ha habido un par de puntos destacables no obstante. El primero es el número de descargas pdf de Fanzipote. Sólo en un mirror de mediafire ya lleva más de 400. Sumándole los demás sitios como Google+, y por supuesto, la venta en edición física, nos situamos en más de 1000 lectores. Aún lejos de los números de fanzines mega populares, pero significativos si tenemos en cuenta que Fanzipote lleva siendo una plataforma lanzadera por la que han pasado casi todos los autores que ahora están en esas grandes revistas durante los últimos 20 años (os miro a vosotors, hermanos Cáceres, así como a mucha gente de la antigua TBOnautas), y que sigue siéndolo, por virtud de ser una revista unificadora, un "catch all", que recoge autores desperdigados y recompone colectivos desmembrados una y otra vez tras los sucesivos ataques masivos de dejadez, apatía, o madurez, según se mire. Muy bien.

El otro punto a destacar es un monólogo de mi persona, que llevo tiempo preparando y que, si todo sale bien, haré por sucesivos garitos, desde finales de febrero a lo largo de marzo, comenzando por, si todo sale bien (otra vez), cierto bar que juré no volver a pisar...

Más en próximas entradas.

jueves, 24 de enero de 2013

Propósito de enmienda: continuar creando. Vuelvo al blog

Tras unas cuantas entradas salteadas, fuera de la regularidad de al menos una por semana de media que solía seguir en el blog, anuncio oficialmente mi regreso creativo. Entradas los domingos al estilo clásico. Mantengo abiertos ambos frentes, porque en el fondo, no soy capaz de estarme quieto ni de dejar de lado alguna de mis pasiones. O lo que es lo mismo, continuaré con mis tochos y entradas friki-videojueguiles en The S rank, y manteniendo este blog como mi principal, donde postearé mis creaciones y tejemanejes comiquero-humorístico-creativos. La idea es crear más entregas y hacer llegar a más gente a Papá Suicida, Goddam teacher, La Orden de Medellín, Chacal y las tiras de Dibujando a Medias. 

Vamos, que me he hartado de autoflagelarme. No todos podemos vivir de la industria del entretenimiento ni hay por qué andar siempre comparándose, algo de lo que yo mismo adolezco, en vez de intentar mejorar, porque, al fin y al cabo, estas cosas surgen de una necesidad creativa, y el que a la gente le guste lo que haces o no, debe ser el resultado, no la meta única. De momento, vuelvo a la acción. y nuevos tochos en camino, mezclados con secciones que pese a los parones, empiezo a considerar regulares.

Continúo colaborando con Ojo de Pez y Machacándonos el Joystick, mientras busco expandir horizontes, el cual será mi propósito de año nuevo. O mejor llamarlo reto, porque ya sabemos cómo acaban todos los propósitos de año nuevo: la idea es cumplirlo.


Por cierto, dada la entrada que puse esta semana en The S rank, no puedo por más que retractarme. Mira que me quejo de cuando me hacen putadas Nintendo y Sega, pero es que no puedo evitarlo: soy un calzonazos y al final , cuando me hacen un Nintendo Direct con anuncios como los que se ven aquí, no puedo por más que volver.




Oh por cierto, la colaboración con Machacándonos el Joystick sigue viento en popa. A su vez vamos a colaborar en una revista especial de RetroMadrid. Mirad qué cartel tan majo se han marcado mis compañeros del MeJ.



Advierto eso sí, que se avecinan un par de entradas bastante negativas sobre reflexiones que necesito sacarme de la cabeza en material laboral/creativa/de realización personal. Pero después, vuelvo a la carga.

Si alguien aún lee mi blog, un saludo, y si te has reído aunque sea una vez y de tripa para adentro con alguna de mis obras, me doy por satisfecho.

Más y mejor la semana que viene.