miércoles, 6 de octubre de 2010

La superioridad del labriego sobre el hombre de ciudad en la obra de Ibáñez

Vaya, otro post sobre Ibáñez. Al final me cogerá inquina el hombre. En fin... que su obra y personajes siempre han dado (y darán) mucho que hablar nadie lo pone en duda. De hecho, desde hacía tiempo, quería comentar uno de los tópicos recurrentes que, incluso en la enormidad de blogs y artículos sobre Ibáñez que pueblan la internet esa, nadie ha tocado aún. Que yo sepa al menos.

Por todos es conocida la ira que caracteriza a todo personaje del universo ibañezco (salvo excepciones como Sacarino), que resulta en palizas, peleas, trifulcas, daños materiales y todo tipo de gansadas al menor detonante posible. Absolutamente todo arquetipo de personaje, construcción o situación se ha visto en alguna ocasión perjudicado por los arrebatos de los personajillos del maestro. Espera... ¿todos, todos? NO. Probablemente quede alguno, pero me voy a referir a uno en concreto, que parece estar en la frontera de lo que se conoce como "personaje intocable" (o en este caso, arquetipo intocable). Me refiero al estereotipo del labriego, del hombre de campo.

El hombre de campo representa la robustez, solidez y rectitud que le falta a los descerebrados que protagonizan las historietas. El labriego siempre lleva el estilo de vida mas sano, es el mas fuerte fisicamente, y el único capaz de toserle a las autoridades. Siempre que hay una trifulca, el hombre de campo saldrá victorioso. Si alguno de los personajes usuales monta en uno de sus habituales ataques de cólera contra un labriego, este saldrá victorioso.

En serio, simplemente repasad la obra. Es un tipo de gag tan común que creo que por eso mismo nadie le ha dado importancia pero a mí me despierta curiosidad. ¿Qué pretende decirnos Ibáñez? ¿Son los gags con labriegos una forma de decirnos que la sociedad se ha vendido a la cultura industrial y cosmopolita? ¿Es una alegoría a que el campo siempre es más sano (y de ahí que la gente de campo siempre sea más fuerte)? ¿O simplemente es que "siempre ha tenido mucha gracia" este tipo de chistes y no hay nada más? A raíz de ejemplos como los que voy a ponerles, juzguen ustedes.



Un labriego volcando el vehículo de Bruteztrausen y sicario en "El sulfato atómico". ¿Representa la lucha del obrero contra el poder establecido o es sólo un gag recurrente?



Ni siquiera la furia de final de episodio de Filemón es suficiente para tumbar a un labriego armado con un garrote en "La brigada bichera". Awesome.

Definitivamente demasiado fuertes. ¿Cómo diantres vas a volcar un 4x4 a mano pelada? Da que pensar. Sin olvidarnos de que hay álbumes enteros basados en la superioridad de los labriegos como el álbum "Los monstruos", donde casi siempre son los labriegos los que acaban con los bichos que dan nombre a la aventura.

Pero, para hacerlo todo aún más desconcertante, Ibáñez luego va e incluye excepciones que lo tiran todo por tierra... o terminan de confirmar la regla.




Esto que ocurre en "Deportes de espanto" hubiese matado o dejado en el hospital a cualquier otro pero NO A UN LABRIEGO



Un simple cantazo en la cabeza y mucho es. Es todo a lo que los peludos de ciudad pueden aspirar contra el todopoderoso HOMBRE DE CAMPO en "A Seúl en un baúl" de Chicha, Tato y Clodoveo.

Con todo, las ocasiones en que el labriego sale mal parado son un rara avis. Las únicas excepciónes reales vendrían a ser las historias de Rompetechos que transcurren en su pueblo, ya que si bien la mayoría de habitantes de por allí se ajustan al tópico descrito en este post, el principal personaje rural, el Tío Lentejo, suele ser la víctima de las equívocos de su cegato sobrino protagonista.

A todo esto, hay que añadir que además de los gags habituales, existen historietas que transcurren integramente en pueblos como, en el caso de Mortadelo y Filemón, "Lo que el viento se dejó" o la mas reciente "Marrullería en la alcaldía", y estoy seguro de que si bien, excepto los dos agentes y el trío de peludos, ningún otro personaje de Ibáñez ha vivido aventuras largas de manera oficial, muchas de sus historias cortas también suceden íntegramente en ambientes rurales (aparte de las citadas de Rompetechos), aunque mi memoria no alcanza a recordar los títulos concretos.

En cualquier caso, lo dejo a su elección: ¿Quiere el maestro decirnos algo con la aplastante fuerza física y salud de la gente del campo, o es sólo un gag recurrente?

2 comentarios:

  1. Exactamente, Easmo. Has desentrañado el complejo mensaje socio-político-judeo-masónico que Ibáñez nos quiso transmitir a través de la figura del labriego. De hecho, puede que toda su obra sea una mera excusa para transmitir su VERDAD.
    Eso sí...¡Como alguien toque a un labriego...!

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  2. El labriego siempre es el más intocable del cómic, lo cual lo pone a otro nivel.

    Lo que más gracia me hace de este personaje es el hecho de que ÉL NUNCA SE BUSCA PROBLEMAS, quiero decir, él siempre está con sus quehaceres propios, por los motivos absurdos que sean, le "putean" (Claro ejemplo Deportes de Espanto) y claro, alguien tiene que pagar el sembrao. Además, si recuerdo bien, los cacos, a más cazurros, más ingenuos y mansos, pero igualmente destructivos si les tocan las pelotas.

    Yo no le buscaría tampoco mucha profundidad al tema, en todo caso recalcaría el topicazo de lo burros que son los de pueblo y el de que el campo es más sano.

    De pequeño, al leer un Mortadelo y Filemón, la aventura se ponía más interesante cuando iban al campo...y no hablemos del pueblo de Mortadelo (Su vida Privada, a mi gusto genial)

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